Desconociamos la afición por la costura que tiene mi tía Pepa. Nosotras (mi madre y yo) y la puntilla que cosió hace más de tres lustros. Por lo visto a ella también se le había olvidado esa afición que tenía hasta que un buen día le volvió. Desempaquetó la puntilla que estaba casi amarillenta por el paso del tiempo y vino al sitio adecuado.
Ding Dong!
Tía Pepa: "Maru...mira el que he trobat, qué podem fer amb aquesta puntilla?"
Maru: "Una tovallola?"
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